PRIMAVERA DESIGUAL, VERSIÓN LACROIX

por Clara Guzmán

A Christian Lacroix lo entrevisté hace un chaparrón de años aquí, en Sevilla. Me pareció un señor muy mediterráneo; es decir, amante de la vida, de la luz, del color. Sí, un poco valenciano, pero también un mucho andaluz. Barroco, excesivo, le apasionan los toros y por supuesto la moda y de la moda, los estampados chispeantes. Por eso no nos extraña que haya hecho tan buenas migas con Desigual (www.desigual.com). La firma catalana es de las que cree que la vida, para que sea chula, tiene que ser encendida. O sea, que tiene que irradiar vitalidad y color, mucho color.

Hace nueve años que Lacroix (www.christian-lacroix.com) empezó a colaborar con Desigual en unas colecciones cápsula (pequeñas) por las que se pirran muchas seguidoras de la firma. Conozco incluso a quienes guardan como oro en paño un diseño de cada una de las entregas del creador francés. En la de esta primavera-verano, la estrella es un vestido largo, vaporoso, floral, de esos que no te quitas en todo el verano. De los que reúnen las características propias de la estación: es alegre, versátil (ya dije en una ocasión que este adjetivo nos va a acompañar de ahora en adelante) y cómodo.

Un vestido con un juego de tul y y transparencias de flores recuperadas de grabados de láminas de botánica. Largo hasta el tobillo, de patrón «ponible», otro adjetivo ya inseparable, fruncido a la cintura y con escote bajo en la espalda. Un vestido comodín, de esos que siempre están en primera línea del armario. Dispuesto a llevarte adonde quieras con decisión, sin dudas. Con la seguridad de que cuando pisemos las calles nuevamente vas a triunfar. Que al fin y al cabo es lo que quiere todo el mundo. Hoy traemos a telademoda los diseños de esta colección cápsula para que vayas eligiendo.

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