CANADIAN CLASSICS Y QUE VENGA EL FRÍO

por Clara Guzmán

Sinceramente, los plumas o plumíferos nunca han sido atractivos. Eran útiles, pero despojados de estilo, y siempre en colores lúgubres acordes con el invierno. Hasta que llegó Canadian Classics y mandó parar esta tónica y le echó burbujas a una prenda que se ha convertido en una aliada perfecta cuando llegan los fríos de enero y ni te cuento de febrero. Bicheando, que es un término que aprendí nada más llegar a Sevilla, por internet me he informado que el origen de esta prenda data del año 1947, cuando el ingeniero alemán Klaus Obermeyer transformó un saco de dormir en la chaqueta acolchada que hoy nos protege de las bajas temperaturas. Qué agradecidos tenemos que estar a todos aquellos que nos han hecho más llevadera la vida, aunque a veces desconozcamos sus nombres.

En Canadian Classics saben conjugar con acierto el estilo de vida urbanita acelerado y sin opción a la reflexión con la serenidad de la naturaleza. La firma nos presenta un amplio abanico de plumíferos de diferentes estilos y colores, diseñados para todas esas personas que buscan la originalidad y la alegría que transmite el color, sobre todo en el gris invierno. Sin olvidarnos de la calidad y el confort de unas prendas que rezuman rigor en sus hechuras, de las que se eternizan en el armario. Una cualidad a la que muchos consumidores aspiran. Los hay «cropeed» (más cortos) en colores vibrantes y efecto acharolado, hasta los más largos en tonos oscuros muy elegantes. Piezas que, además de estilosas, brindan una cobertura excepcional contra el frío. Canadian Classics, siempre lo escribo, pero no viene mal recordarlo, es una marca internacional que basa su filosofía en la universalidad de sus productos, creatividad e investigación, al considerar que la moda es evolución y a través de sus cambios se pueden interpretar las transformaciones y necesidades de la sociedad contemporánea.

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