LOEWE Y SU BOLSO DE PEDACITOS DE PIEL

por Clara Guzmán


Foto: ©Loewe

Hay varias razones por las que hoy traigo estos bolsos de Loewe (www.loewe.com) a mi blog telademoda.com. La primera es porque han seguido esa filosofía que nos transmitieron nuestros mayores, sin saber que estaban siendo pioneros del reciclaje, y que decía: «No se tira nada. Para algo servirá». «The Surplus project» es una demostración de cómo reutilizar y recrear un objeto bello a partir de sobrantes de piel de colecciones anteriores, elaboradas con materiales de bajo impacto y alta calidad. El nuevo proyecto emplea las dos pieles más emblemáticas de Loewe (becerro clásico liso y becerro con textura de grano suave), transformándolas en cestas trenzadas («Woven basket») y un «charm» en forma de cangrejo. El resultado salta a la vista.

Foto: ©Loewe

La segunda razón es porque los bolsos, como ya saben mis seguidores, me parecen la prolongación de la personalidad de su usuario. Y estos en concreto son como un anuncio de la primavera; rebosan vida. Una vida que iba a ser desechada y que ha sido recuperada para remontar con alegría los días de espíritu pandémico. Veamos cómo ha sido el proceso del diseño. Las pieles sobrantes se cortaron en estrechas franjas de distintas tonalidades, algunas muy llamativas y vibrantes, otras más tenues y suaves. Después, estas tiras se unieron en un entramado que recuerda a un mosaico, con colores y texturas similares a los de un arcoiris. La primera «Woven basket» de la Casa se presentó en el bautismo de fuego del actual director creativo de Loewe, Jonathan Anderson.

Foto: ©Loewe

Fue durante el desfile de la colección de primavera-verano 2015 e inmediatamente se convirtió en un clásico de la nueva etapa de Loewe (@loewe). El bolso «Surplus Woven basket» está disponible en pequeño tamaño y transmite la esencia original de una pieza artesanal con un toque muy humano. El proyecto también presenta un «charm» de dos tonos con la forma de un cangrejo con pinzas, elaborado con piel sobrante laboriosamente plegada. Inspirado en el reto de crear algo bello mientras se conservan los recursos preciados, el «charm Crab» complementa el juego cromático de las cestas trenzadas y encarna la creatividad inherente a esta nueva iniciativa. Y otra de las razones es la apuesta de Loewe por la sostenibilidad, patente en la reciente colección «Eye/Loewe/Nature», creada con variedad de tejidos orgánicos y reciclados.

Foto: ©Loewe

La última razón, y no por ello la menos importante, es que los bolsos de Loewe son «made in Spain». Están hechos en España, concretamente en Ubrique, esa localidad gaditana que es competencia directa con Italia, líder mundial en el sector de la piel. Es verdad que los artesanos ubriqueños han respetado siempre la confidencialidad, pero es un secreto a voces que las firmas más señeras hacen las producciones en sus talleres y que incluso se ultima una fábrica que trabajará en exclusiva para Louis Vuitton. «No se puede pasar por alto Ubrique en la historia de Loewe», dijo hace tiempo Enrique Loewe, cuarta generación de la emblemática marca, que este año cumple su CLXXV aniversario, hoy propiedad del grupo LVMH. Ni tampoco debe pasar por alto a la Junta de Andalucía un pueblo que genera puestos de trabajo directos e indirectos, en una región arrasada por el paro, y que ha hecho de la artesanía local, el verdadero lujo actual, su modus vivendi. Ubrique se merece, con todas las de la ley, una Medalla el próximo 28-F.

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