CAROCHO, CALCETINES SOLIDARIOS HECHOS EN ESPAÑA

por Clara Guzmán

Carocho (www.carocho.com) es una firma de calcetines solidarios, sostenibles y españoles que surge cuando la pandemia. Es la historia de dos socias Isabel Muguruza y Eva Olivar que, ante la adversidad de entrar en un ERTE la primera y de ser despedida, la segunda, vieron la luz al lanzar una firma de uno de los complementos más de moda en los últimos años, los calcetines. Calcetines con un plus: la solidaridad. En el caso de Carocho, hacer un mundo más inclusivo, al normalizar enfermedades que, por desconocimiento, son marginados quienes las padecen. En Carocho puedes encontrar calcetines de algodón orgánico originales y asequibles para toda la familia e incluso encargar que los personalicen con el logo, el escudo o un motivo de tu empresa o profesión. Te lo cuento todo aquí, en telademoda.

No es la primera firma de moda que surge durante la pandemia. La vida nos dio un giro en muchos aspectos. Incluso nos dio también tiempo para reflexionar y, en ocasiones, para tomar la decisión de emprender otros caminos profesionales. Es el caso de las madrileñas Eva Olivar e Isabel Muguruza.»Estábamos en la misma empresa de publicidad cuando irrumpió el Covid y a Eva, que fue de las últimas en llegar, la despidieron y yo entré en un ERTE. Es verdad que hacía tiempo que quería embarcarme en algún proyecto por mi hijo Iñigo, un niño hiperactivo al que le faltó oxígeno al nacer. Ahora tiene 15 años, pero cuando era más pequeño y se enfadaba rompía los calcetines. Así que optamos por este complemento, que además ha adquirido mucho protagonismo».

«Su enfermedad no tiene un rasgo distintivo, como es el caso del síndrome Down, por eso hay mucho desconocimiento en general. Lo que pretendemos es normalizar esta situación y que los afectados de una u otra manera podamos vivir en paz. Lo he hecho por Iñigo, no para Iñigo; es decir, no para que se lucre mi hijo. El 50% del beneficio de cada venta se dona siempre a una fundación que trabaje para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad. En los tres años que llevamos con la empresa hemos donado a las fundaciones Querer, Gil Gayarre y Prodis. También hemos colaborado con otras entidades en momentos concretos y en la medida de nuestras posibilidades». 

Los calcetines Carocho llevan siempre un motivo con temática española bien cultural como «Las Meninas», de Velázquez o de la vida cotidiana, como los apetitosos churros. «Las dos decidimos los motivos, que luego los plasma el diseñador de la marca. También contamos con las geniales ideas de un amigo de Eva que pinta maravillosamente a mano alzada. Siempre estamos editando diseños. Los últimos son un tractor, unos bigotes con barba, muy «hipster»; un barquito con un submarino, inventado por un español, Isaac Peral. Y para el Día del Padre, un tablero de ajedrez, con el rey y la reina. De regalo, un ajedrez de viaje». Dicen que en cada calcetín incluyen un guiño a la discapacidad. «Es un distintivo para remarcar que ser diferente es algo común».

“En los de «El Quijote», un molino; en los del queso, un ratón, en los de la flamenca, el flamenco ave….A Edison, por ejemplo, lo tildaron en la escuela de mentalmente torpe y luego fue un reconocido inventor». Los calcetines de Carocho se fabrican en España, concretamente en Burgos, son de algodón orgánico, aunque si son por encargo se pueden hacer también en algodón peinado. «Es una prenda sostenible porque abogamos por el comercio de cercanías, fomentamos la producción española y el respeto a los derechos de los trabajadores. Lo único que no tiene español es el nombre. Carocho es escarabajo en portugués. Nuestras tallas van de la 31 a la 35 en niños; de la 36 a la 40 en mujer y de la 41 a la 45 en hombres. Este año, por petición de los clientes, hemos aumentado hasta la 50».

Isabel y Eva también ofrecen la posibilidad de encargar un diseño de calcetín para empresas o profesionales. «Para realizar el pedido, se pueden poner en contacto con nosotros a través de la web (www.carocho.com). Se hacen hasta las cuatro tallas sin cambiar de color, caña alta y caña media. Aunque la más habitual es ésta última y se confeccionan en algodón orgánico o peinado, según el presupuesto. Hay veces que nos mandan el logo y otras que nos dejan libertad para jugar con la actividad de la empresa. Les pasamos dos ideas para elegir, generalmente con el color corporativo. El plazo, desde que se aprueba hasta que lo entregamos, suele ser de seis semanas. En tres años ya han confiado en nosotros veintidós empresas, algunas de ellas multinacionales y grupos muy potentes. Para ellos, Carocho representa valores con los que se quieren identificar».

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