
Alicia Ávila es el alma mater de Alice& Co, (aliceandcowedding.com/) el mejor sitio donde acudir si quieres tener un boda de lujo. Esta madrileña, afincada en Sevilla por amor, te ofrece invitaciones personalizadas en papel cien por cien de algodón, sin cloro y de tala sostenible, con el acabado «premium» de aromatizarlas. Pero también papelería complementaria, sello de lacre y sello seco, detalles para invitados y todo lo que se os ocurra o sugiera esta mujer, que es la delicadeza personificada. Una elegante artesanía de principio a fin en la era digital, porque, como bien dice Alicia, la gente se sigue casando, cumpliendo sus ritos de paso y sus tradiciones. Mientras explica con desbordante pasión su oficio, pienso en que el filosofo francés Jean Paul Sartre se sacó del magín esta frase sólo para ella: «La felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace».


Licenciada en Bellas Artes y máster en fotografía, Alicia trabajó en distintas empresas hasta que la boda de su hijo dio un vuelco a su mundo laboral. Como es detallista, generosa y un auténtico torbellino, pero torbellino eficiente, pensó en hacerle un regalo sorprendente y diferente. «Hice un máster en diseño gráfico, enfocado en bodas y eventos y a los nuevos conocimientos apliqué los míos. Pinto en acuarela y digital y, aunque había empezado en 2023 con acontecimientos más reducidos como un bautizo, fue el enlace de mi hijo un año después lo que me lanzó realmente a este sector. Todo lo que ofrezco a los novios lo hago yo. Es un trabajo totalmente artesanal en pleno siglo XXI, pero es verdad que no todo el mundo puede permitirse el lujo de tener una invitación hecha a mano, porque ya la materia prima es muy cara».


«Diseño todo lo que tiene que ver con la boda. Algunos novios empiezan enviando el «save the date», en español guardar la fecha, con un sobre que puede llevar una de mis ilustraciones, una textura especial o un estampado «toile de jouy». Luego se continúa con el protocolo: invitaciones, el «seating planner», que son los carteles indicativos de en qué mesa está sentado cada invitado; el cartel con el número de la mesa, el sitio de mesa, el menú, donde en el revés hay un texto de los novios dando las gracias. Eso también lo escribo yo; ellos andan en mil cosas. Para los invitados he pintado en acuarela pai-pais con una letra japonesa e incluso me he inventado una especie de rasca y gana para sortear un regalo que los novios querían hacer a los asistentes. Hago velas personalizadas y en una ocasión una especie de portada de periódico de cómo se conocieron los novios y del programa de la boda, que incluía una sopa de letras con palabras relacionadas con el amor.»


Con todo este despliegue realizado con laborioso mimo y muchas pinceladas románticas, como lazos en terciopelo y gasa de adorno en las invitaciones, no me extraña que sus clientes la llamen «hada madrina». «Cuido todos los detalles. El papel que utilizo es pulpa de algodón ecológica certificada. Lo adquiero en una empresa italiana que lo vende para edición de lujo. No tiene cloro y es de tala sostenible, biodegradable y reciclable. Además tengo una colección de aromas para la invitación. Es un proceso que se realiza por sublimación. Las invitaciones permanecen durante dos semanas como mínimo en una cava cerrada herméticamente. La cava la he hecho en mi estudio y los aromas son siempre aceites esenciales de alta pureza, porque a través del olfato creamos y reforzamos momentos únicos. Y los novios quieren generar recuerdos bonitos para ellos y sus invitados. El olor de la invitación quedará para siempre en la memoria olfativa».


Alicia me cuenta que tiene una colección de aromas para poder elegir. «El petitgrain, por ejemplo, es además el aroma de mi estudio y aseguran los entendidos que este aceite esencial ayuda a tranquilizar la agitación emocional. Así vienen mis novias y allí encuentran el sosiego. No tengo modelos de invitaciones, todas son personalizadas, porque cada pareja quiere que su boda sea única. Las de mi hijo olían a algodón de azúcar y tuve una pareja que quiso que el aroma fuera a naranja dulce, porque se habían conocido y besado por primera vez bajo un naranjo. Pero hay una larga lista de aromas en mi colección: bergamota, jazmín, canela, petricor; es decir, el olor a tierra mojada, el llamado aroma de los dioses…». A Alice& Co la podéis encontrar en las redes sociales Linkedin, Facebook e Instagram, pero también en su página web. Seguro que con ella vuestra boda será inolvidable.