
Resulta que para el diseñador de moda Gianni Versace, nacido en 1946 en Reggio Calabria, en el sur de Italia, Picasso era su héroe. Estamos hablando del pintor malagueño denostado por unos, alabado por otros, en esos extremos en los que se suele colocar a todos aquellos que no pasan inadvertidos ni personal ni profesionalmente. Gianni lo puso en un pedestal. De ello dan fe los más de veinte cuadros del artista que poblaban su piso de Nueva York. Precisamente en la Málaga natal de Picasso, en el Centro Cultural Fundación Unicaja, permanecerá hasta el 30 de junio la exposición «Gianni Versace. Retrospective». Un compendio de su trayectoria reflejada en más de 500 piezas originales, reunidas durante diez años de intenso trabajo. Merece la pena adentrarse en el mundo Versace. Málaga, además, es una ciudad muy limpia y la gente transmite sosiego. El mar Mediterráneo obra milagros.


No se sabe a ciencia cierta si el autor de «El Guernica» fue el causante de que esta muestra, cuyo comisario es el alemán Karl Von der Ahé, viera la luz en Málaga. Pero, ¿por qué no? Versace lo conoció cuando era un joven de 22 años y llevaba sólo dos diseñando ropa para su hermana pequeña Donatella. Al parecer, le interesó su revolucionaria pincelada, pero sobre todo su acusada personalidad. Gianni estudió arquitectura antes de mudarse a Milán para trabajar en el mundo de la moda. Pasó por algunas empresas, pero en 1976 y con la ayuda de su hermano Santos se decidió a crear su propia firma, Versace. La muestra se divide en nueve salas, repartidas en la planta inferior y en la superior del edificio. El recorrido parte de la infancia del modista, ligado al taller de su madre: “Aprendió mucho de ella y de las costureras con las que trabajó en Reggio di Calabria. Así estuvo inmerso en la moda durante toda su vida”, según el comisario de la exposición.



La retrospectiva repasa los diferentes períodos creativos que vivió en Milán, Nueva York y Miami, pero haciendo especial énfasis en sus colecciones de los años noventa. En su evidente maximalismo, a veces excesivo para determinados críticos de moda del momento. Algunos veían en Giorgio Armani su contrapunto, no sólo estético, sino sociológico. Las mujeres a las que iban destinadas sus diseños eran totalmente opuestas. La estética de Versace era una fusión entre arte, música y moda, interpretada por aquélla pléyade de modelos que llenaba la pasarela con su impronta y que Gianni se encargó de potenciar y aupar a la fama: Naomi Campbell, Claudia Schiffer, Cindy Crawford, Christy Turlington, Helena Christensen y Carla Bruni. Versace era la ostentación y Armani la sobriedad. Dos puntos de vista de la moda totalmente antagónicos.



Entre las piezas que se exhiben en la muestra podemos ver el famoso traje de Elton John o el vestido de Lady Di, pero también la cama donde dormía Versace, un ejemplo más de su estilo barroco; una cazadora de cuero imperecedera, unos accesorios increíbles, donde priman los famosos imperdibles de oro macizo de los ochenta; sus estampados exuberantes -de la mariquita de la suerte, de banderas de distintos países al ya clásico de animal- o sus perfumes más conocidos. Gianni Versace fue asesinado de un disparo en la entrada de su residencia en Miami el año 1997. Su autor, Andrew Cunanan, de padre filipino y madre italiana, estaba catalogado como un asesino en serie. Versace se consideraba un espejo de su tiempo. Y no iba descaminado. La moda es el reflejo de la sociedad de cada momento. Los noventa fueron excesivos, aunque Versace también tuvo su época minimalista con prendas de la misma tonalidad cromática y diseños «clásicos». Toda su evolución está en Málaga, donde tienes una cita, hasta el 30 de junio, con la historia de la moda.