Adiós, Bettina

8 de marzo de 2015

Telademoda

Fotos tomadas de internet

Los otros días, que es una expresión muy literaria de mi tierra caballa, murió Bettina. Bettina era una modelo, pero no una modelo cualquiera, sino la modelo que dio carta de naturaleza a la elegancia de los años cincuenta. Se llamaba Simone Bodin, nació en Normandía en 1925; o sea, que fue una mujer longeva, y le bailaron el agua Jacques Fath, Dior y Givenchy. Pero no sólo tuvo a los creadores más señeros de la época bebiendo los vientos por ella, también a fotógrafos y a escritores. La modelo mejor pagada del momento, se despidió de los escenarios en 1955, en la cúspide de su carrera.

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El caso de Bettina es el de muchas chicas de tiempo atrás, cuando no había máster que estudiar y la única salida era coger las maletas e irse a la capital. Simone Bodin las hizo a los 18 años y se instaló en París. Hasta que le echó el ojo el estilista Jacques Costet no sabemos de qué vivió ni qué comió. Entonces la gente era menos remilgada. Pómulos salientes, ojos impactantes, fina cintura y pelirroja,  más o menos los cánones que siguen en pie, eran su carta de presentación. Pero además esta chica, que medía 1,66 metros, era elegante, un don que sólo tienen los elegidos.

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A partir de ese m0mento se sucederían los “fichajes”. Jacques Fath, famoso diseñador de la posguerra (la posguerra de la II Guerra Mundial, aunque parece que siempre anduviéramos en permanente posguerra) la contrata a partir de 1947, pero Dior le pide que desfile para presentar su “New Look”, que revolucionaría la manera de vestir y de sentir de la época. Fath empieza a llamarla Bettina y  Hubert de Givenchy bautiza con este apodo de la modelo una de sus blusas más señeras. Blusa con mangas que recuerdan las de nuestros trajes de flamenca.

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Bettina fue la francesa más fotografiada, pero por los grandes. A saber: Henri Cartier-Bresson, Irving Penn, Robert Doisneau, Erwin Blumenfeld, entre otros, y últimamente Pierre & Gilles y Mario Testino. Pero también la escritora Françoise Sagan  le dedicó un artículo en la revista Vogue París, titulado “la eminencia pelirroja”. La modelo de alta costura fue después de su retirada, ya en la década de los sesenta,  relaciones públicas en Estados Unidos de Ungaro y Valentino y Chanel le dedicó una colección como no podía ser menos.

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Tuvo una azarosa vida amorosa, que es lo que se suele decir de una mujer cuando ha tenido más de un marido y ha salido más de la cuenta en los papeles en compañía masculina. Pero lo que importa de Bettina es cómo supo “vestir” aquéllos maravillosos años cincuenta, donde la moda dio el do de pecho en una asignatura que a veces olvidan diseñadores y consumidores: la elegancia. El momento era el más propicio. Como la moda es también sociología, los años cincuenta fueron recibidos con alborozo por una sociedad que había vivido una dura guerra y una angustiosa posguerra.

 

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Años de restricciones y de represión en todos los aspectos, que desembocaron en unas ansias de consumo y de diversión, de deseo y de exuberancia. La alta costura estaba en su apogeo. La gente pudiente se compraba un modelo para cada hora del día mañana, tarde, media tarde, cóctel, baile o gala, sin descuidar el ocio: de jira campestre, de almuerzo, de cena, de distintos actos sociales… Claro que el común de los mortales también seguía esas normas no escritas y, en su modestia, tenía su atuendo de mañana, tarde y noche y no salía a la calle sin su sombrero, uno de los accesorios imprescindibles entonces para estar elegante.

6 Responses to “Adiós, Bettina”

  1. helena carrasco 9 marzo, 2015 at 16:26 #

    Clara siempre nos sorprendes.

  2. Teresa 9 marzo, 2015 at 9:34 #

    Interesante la vida de esta modelo de la que no tenía conocimiento, bella y elegante.

  3. Lola 9 marzo, 2015 at 9:00 #

    Magnifico artículo!!!

  4. Cristina 8 marzo, 2015 at 23:22 #

    Qué bien escribes Clara! Me ha encantado 🙂

  5. VF57 8 marzo, 2015 at 22:00 #

    Interesante artículo Clara, donde nos descubres a Bettina, en la que destaca una innegable elegancia inata, una cualidad que no todas las modelos poseen aunque estén tocadas por la fama.

  6. Blanca 8 marzo, 2015 at 21:19 #

    Estupendo artículo. Eres una mujer imparable, Clara Guzmán.Luchadora como ninguna. Te mereces lo mejor.

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