TUBILLONA: «EL TRAJE DE FLAMENCA ES EL MÁS FEMENINO DEL MUNDO»

por Clara Guzmán

Foto: ©@aurioles.creative

«El traje de flamenca ideal es el de toda la vida de Dios, el que no ha perdido su esencia, aunque cada año se innove. Creo que no se debe perder la tradición ni convertirlo en un disfraz, cuando es el traje más femenino del mundo». Lo dice Montse Aguilar Espinosa, natural de Lantejuela, Sevilla, pero afincada en Almonte, Huelva. Lleva casi dos años con su firma Tubillona y ya ha cosechado éxitos muy deseados por los que empiezan. Hoy trae a telademoda su colección «Amor propio», en la que ha puesto, además de su formación, la pasión por un oficio que le ha cambiado la vida.

Foto: ©@kilah.oficial

«Tubillona es el apodo de mi abuela materna. No sé lo que significa, pero es la costumbre de los pueblos. Le gustaban mucho las labores, sobre todo el ganchillo. Cuando creé mi firma la bauticé en su recuerdo con el nombre por el que la conocía todo el mundo». Me cuenta Montse que cuando llegó la hora de estudiar no sabía qué carrera elegir. En medio de tantas dudas, había encargado un traje a una modista. No quedó satisfecha y entonces se decidió. «A partir de ahora ya no me va a coser nadie. Lo haré yo. Me matriculé en Goymar, de la calle Reyes Católicos de Sevilla, y estudié Diseño y Estilismo. Más tarde hice el curso de patronista de trajes de flamenca». Y así, puntada a puntada, esfuerzo a esfuerzo, fue abriéndose camino en un sector difícil y complejo.

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Pero como la vida te sorprende a la vuelta de la esquina, Montse trabajaba en la panadería de su padre cuando en 2021 sufrió el mazazo de esa cruel enfermedad que siempre evitamos nombrar. «Se paró todo y cuando estuve mejor retomé la costura, pero ya no sólo para mí, sino para crear mi propia firma. Fue un antes y un después y ahora tengo mi taller en Almonte, donde no sólo hago trajes de flamenca, sino de fiesta y de novia. Por ahora estamos una amiga mía que viene a ayudarme, mi madre y yo». Su fuerza de voluntad y su espíritu de superación han dado sus frutos. Fue una de las ganadoras de la pasada edición de Emprende Lunares, el certamen que organiza La Fundación Cajasol y la Agencia de Modelos Doble Erre, consistente en una beca de formación en moda flamenca.

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Claro que también fue la ganadora el 2 de noviembre de 2024 del certamen nupcial de Diseñadores Noveles, en la Bridal Fashion de Huelva y este año se ha alzado con el premio en el concurso de diseñadores noveles de Andalucía de la Pasarela Huelva Flamenca, precisamente con su colección «Amor propio». «Una colección que, como me enseñaron a hacerla, tiene un hilo conductor. En este caso son las flores fruncidas en las mangas a modo de brazaletes, en los costadillos, en los cinturones. Son trajes con mucho movimiento, que imprimen gracia al andar. Cada modelo tiene un corte diferente: de media capa, de nejas, con dos volantes, con un corte debajo del pecho y luego cinco volantes, con una enagua en organdí en forma de clavel…»

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«Los colores van del naranja mandarina a los empolvados, pasando por el verde jabonoso y el verde caqui, el marfil o un azul marino suave. Los tejidos, el lino, el organdí y el popelín. Se utilizan muchos metros de tela para confeccionar un traje de flamenca, aunque aligero el peso con el organdí, da volumen, pero es liviano. Personalmente me gustan los trajes lisos o de lunares más bien chicos. También prefiero los largos, sin que arrastren, porque a media pierna suelen acortar la silueta. La hechura ideal depende de los gustos, pero hay que tener en cuenta la altura y la constitución de cada mujer, aunque hay maneras para estilizar la figura, siempre y cuando se tenga oficio. En esta colección le he dado mucho protagonismo a las mangas, abullonadas con el efecto de las flores; largas y con volumen en el puño o francesas».

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Dice Montse Aguilar que el año pasado hizo cuarenta trajes, todos para el Rocío, porque aún no es conocida en otros sitios de Andalucía. No lleva ni dos años en el sector, pero en verano empiezan a hacerle los encargos. Tantos son que casi no le da tiempo a hacerse el suyo. Su amor propio puede con todo. Esa fuerza de voluntad que le ha permitido entrar, sin perder nunca el hilo, en un sector cada vez más en alza, pero del que no hay que olvidar sus raíces. «Me gusta el traje de flamenca de toda la vida de Dios. No se debe perder la tradición y sobre todo no debemos caer en el disfraz. La pasarela no debe convertirse en un espectáculo, debe reflejar las tendencias de cada año para que cada mujer elija el suyo. Además, nuestro traje de flamenca es el más femenino del mundo».

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