Trampas para tacones

18 de marzo de 2013

 

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Foto: Reuters

Los tacones estilizan, hacen un tipazo o al menos lo intentan, aunque una se esté acordando de la hora en que se los compró y le hizo caso a su amiga del alma. Que si ese conjunto sin taconazo se queda en nada; que si los de plataforma son comodísimos y que se te ve más mujerona. En fin. Pero hay momentos en que los tacones te hacen pasar un mal trago. No porque te duela la cabeza de llevarlos, sino porque te dejan trabada y nunca mejor dicho. A dos señoras de altura, al menos que haya constancia gráfica, les han echado el lazo por la base y les han impedido caminar durante unos minutos interminables. La culpa, de las trampas para tacones. Pasen y lean.

 

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Fotos: Efe

Primero fue la jequesa de Qatar, esa señora espléndida que está guapísima con turbante, que ya hay que ser guapa para estar en superlativo con ese complemento. Sucedió al finalizar la visita oficial que realizó junto con su marido a España, en abril de 2011. Mozah Bint Nasser, que así se llama la susodicha, metió el tacón por la ranura de una alcantarilla y ¡zas!, señora trabada. Claro que allí estaba nuestro Rey, tan galante como siempre, y el marido de la interfecta para asistirla. Le desataron de las ligaduras y otra vez libre o lo que quiera ser la jequesa qatarí.

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Foto: Reuters

Ahora ha vuelto a sucederle a otra mujer de campanillas para los medios de comunicación: Catalina de Middleton, futura reina de Inglaterra. Metió el tacón por otra ranura y ¡zas!, mujer trabada. Claro que en esta ocasión y como se aprecia en las imágenes -que las fotos hablan un lenguaje más que elocuente- fue ella sola la que se desembarazó de la trampa. Lo único que hizo su hierático marido durante la operación fue asirla fuertemente del brazo, dado su estado de buena esperanza, dice la prensa. ¡Caramba!, digo yo.

4 Responses to “Trampas para tacones”

  1. Alicia 19 marzo, 2013 at 20:57 #

    Hola, a mi me pasó en la boda de mi hermana. Era la segunda vez que me ponía taconazo. Se me metió por una ranura y no había manera. Entonces llegó el chico al que le había echado el ojo en la cena de la noche anterior que era amigo de mi cuñado, me salvó el tacón y ahora es mi marido, ja,ja,ja,ja. Menuda trampa.

  2. Maloles Muñoz 19 marzo, 2013 at 20:52 #

    Un post fantástico Clara!
    Desde luego que me ha pasado! una vez iba de boda y antes de entrar a la iglesia,se metió el tacón entre las losas de piedra..se quedó el zapato allí igual que en la foto de la jequesa !! Creo que a todas nos ha pasado alguna vez..

  3. Mercè Prous 18 marzo, 2013 at 23:03 #

    Fantástico articulo, si, si, los tacones juegan malas pasadas y por suerte o desgracia a tod@s y sin discriminar

  4. Jacobo 18 marzo, 2013 at 21:22 #

    Se nota que es usted periodista, señora. Buen post.

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