Reflexiones. Inspiración española

10 de marzo de 2013

 

vestidovalentino

Es curioso, pero todo lo que nos identifica está de moda en las pasarelas del mundo. No es la primera vez ni será la última porque lo nuestro: lunares, volantes, sombreros de ala ancha, bordados inspirados en los trajes de torear e incluso  en los mantones de Manila, es muy valorado fuera, porque fuera siempre han apreciado el trabajo artesanal bien hecho. En esta ocasión ha sido Valentino el que ha mostrado  en su colección para el próximo invierno este original minivestido inspirado en el mantón de Manila. Un complemento que se relaciona con España por ser en el puerto de Manila (Filipinas) donde la colonia española desembarcaba, allá por el siglo XVI, los productos traídos de Oriente. Originario de China, enseguida se puso de moda en nuestro país no sólo en el ámbito flamenco, sino entre muchas mujeres que lo adoptaron como complemento. Todavía se utiliza, aunque menos, para asistir a bodas, a la Feria de Sevilla, sobre todo de noche,  y  a otras celebraciones. De todas formas, si el minivestido de Valentino se le hubiera ocurrido a un español y más concretamente a un andaluz se le hubiera tildado de folclórico, cuando lo bello es bello sin necesidad de etiquetas. ¿O no?.

2 Responses to “Reflexiones. Inspiración española”

  1. Mercè Prous 11 marzo, 2013 at 21:13 #

    Somos así, muchas veces nos falta criterio para saber valorar las cosas y necesitamos que alguién con “nombre” de el primer paso.
    Estoy segura que si alguién con talento pero sin “nombre reconocido” hubiera elaborado un vestido tan bonito hubiera sido tildado de folclorico o no, pero seguro que al vestido le faltaria glamour

  2. María Ramos González-Serna 10 marzo, 2013 at 23:59 #

    Muchas veces la gente tiene que ver que lo copia gente “importante” para darle valor a lo que tenemos.Tienen que venir de fuera para que nos paremos a pensar si lo que nos rodea es espectacular.Puede que sea ese complejo de inferioridad del que siempre tendremos.En fín ,lo peor que aquí imitamos a los imitadores y nos quedamos tan panchos.

Leave a Reply